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El yoga y la meditación ayudarían a reducir la ansiedad infantil

Los niños quienes tienen mayor riesgo de trastorno bipolar u otros trastornos de ansiedad, como los participantes, a menudo tienen poca habilidad para lidiar cuando se enfrentan al estrés, y sólo unos pocos afortunados reciben ayuda.

Por: Samantha Olson
01 Ago 2016
Los trastornos de ansiedad acosan a más de uno de cada cuatro adolescentes entre los 13 y 18 años, y muchos de ellos son tratados con antidepresivos y otros medicamentos para tratar de ayudarlos a vivir una infancia relativamente sana. Pero un equipo de investigadores de la Universidad de Cincinnati se dispuso a explorar otras opciones de tratamiento que se enfoquen más en la mente y menos en soluciones farmacéuticas.
Su estudio, publicado en el Journal of Child and Adolescent Psychopharmacology, inscribió a nueve participantes quienes fueron diagnosticados con trastornos de ansiedad y edades entre 9 y 16 años. Estas enfermedades incluían trastorno de ansiedad generalizada, social y de separación así como tener un progenitor con trastorno bipolar. En el transcurso de 12 semanas, cada participante se sometió a escaneos por resonancia magnética funcional (IRMf, por sus siglas en inglés) mientras practicaban terapia cognitiva basada en la conciencia, una gama amplia de técnicas terapéuticas que incluyen meditación, yoga y aprender a prestarle una atención poco crítica a la propia vida.
“Estos enfoques integrantes amplían los métodos tradicionales y ofrece estrategias nuevas para hacerle frente a la angustia psicológica”, dijo Sian Cotton, coautora del estudio y directora del Centro de Salud y Bienestar Integrante de la Universidad de Cincinnati, en una declaración. “Las intervenciones terapéuticas basadas en la conciencia promueven el uso de prácticas de meditación para aumentar la concientización en el momento presente de los pensamientos conscientes, los sentimientos y las sensaciones corporales en un intento de manejar las experiencias negativas con mayor efectividad”.
Los niños quienes tienen mayor riesgo de trastorno bipolar u otros trastornos de ansiedad, como los participantes, a menudo tienen poca habilidad para lidiar cuando se enfrentan al estrés, y sólo unos pocos afortunados reciben ayuda. Según la Asociación de Ansiedad y Depresión de Estados Unidos, 80 por ciento de los niños con un trastorno de ansiedad diagnosticado y 60 por ciento de aquellos diagnosticados con depresión no reciben tratamiento. Algunos profesionales de la salud mental han sugerido que los ejercicios de conciencia pueden ayudar a salvar esa brecha en el tratamiento, y hay alguna evidencia alentadora, aunque temprana, la cual muestra que estas técnicas se pueden usar para evitar recaídas de depresión o ansiedad.
Cotton señaló que la ansiedad de sus pacientes se redujo significativamente después del tratamiento, y cuanta más conciencia practicaban, menos ansiosos se sentían. Ambos descubrimientos reafirman el potencial que la terapia de conciencia puede traer consigo. Por lo menos, podría darle a la gente que sería renuente a tomar medicamentos más tratamientos de dónde escoger. “Cada vez más, los pacientes y las familias piden opciones terapéuticas adicionales, además de los tratamientos tradicionales basados en medicamentos, los cuales han demostrado su efectividad en la reducción mejorada de los síntomas. Las terapias basadas en la conciencia para los trastornos del ánimo es uno de tales ejemplos con evidencia prometedora”, dijo Cotton, añadiendo que la universidad estudia e implementa estas terapias.
Después del experimento de 12 semanas, Cotton y sus colegas hallaron que la terapia de conciencia aumentaba la actividad neural en una parte del cerebro que tiene un papel en el proceso cognitivo y la información de emociones conocida como cíngulo. La terapia también fue capaz de aumentar la actividad cerebral en la ínsula, una parte del cerebro que ayuda a monitorear cómo el cuerpo se siente psicológicamente.
“Esto aumenta la posibilidad de que los aumentos en la actividad cerebral relacionados con tratamientos durante el proceso emocional puede mejorar el proceso emocional en jóvenes ansiosos quienes están en riesgo de desarrollar trastorno bipolar”, dijo el coautor Dr. Jeffrey Strawn, profesor en el Departamento de Psiquiatría y Neurociencia Conductual de la Universidad de Cincinnati, así como director del Programa de Investigación de Trastornos de Ansiedad, en una declaración. “El camino de entender los efectos de la psicoterapia en la actividad cerebral hacia identificar de la respuesta al tratamiento es desafiante, y requerirá de estudios adicionales de los circuitos del proceso emocional”.

Este artículo apareció originalmente en Medical Daily.
Redacción Actualidad La meditación es una práctica que se ha extendido en Occidente. Son cada vez más las personas que encuentran, en este tipo de prácticas, un método efectivo para aliviar malestares psicológicos o para aumentar su bienestar mental y físico. Desde el siglo pasado son muchos los famosos, líderes, deportistas de alto rendimiento y empresarios que han declarado encontrar en la práctica de la meditación una fuente de paz y creatividad insospechadas. En décadas recientes la ciencia ha demostrado que esta práctica, lejos de ser un asunto esotérico -propio de personalidades excéntricas- o una simple moda, es una forma de entrenamiento mental que conlleva numerosos beneficios, tanto para el cuerpo y el cerebro, como para el aspecto psicológico de quienes la practican. Existen numerosos estudios que han demostrado, por ejemplo, que la práctica de la meditación mindfullness -o meditación de la atención plena- es beneficiosa para la salud mental y física. Ahora bien, muchos de estos estudios basan sus conclusiones en experimentos en los que los participantes se someten a programas largos, de varias semanas de entrenamiento y práctica. Sin embargo, una reciente investigación realizada por la Universidad Carnegie Mellon en Estados Unidos ha demostrado que en pocos días y con tan solo algunos minutos de práctica diaria -25 minutos diarios durante tres días-, los practicantes neófitos logran reducir de forma significativa sus niveles de estrés. El estudio, publicado por la revista especializada Psychoneuroendocrinology (cuya traducción al castellano es ‘psiconeuroendocrinología’), observó el efecto que tiene la práctica de la meditación mindfullness en personas bajo situaciones de estrés. Para llevar a cabo la investigación, un equipo de investigadores, liderado por el profesor J. David Creswell, tomó como muestra a 66 personas saludables de entre 18 y 30 años para realizar el experimento durante tres días. Los participantes fueron divididos en dos grupos. El primer grupo participó durante esos tres días en un breve programa de entrenamiento en meditación mindfullness. El segundo grupo recibió un entrenamiento, equivalente en tiempo, pero en este caso abocado fundamentalmente a desarrollar la capacidad analítica de los participantes. Al culminar sus respectivos entrenamientos, cada uno de los participantes de ambos grupos fue sometido a estresantes pruebas de matemáticas y oratoria. Inmediatamente después de las pruebas se midieron sus niveles de cortisol (hormona del estrés) y se les preguntó qué tan estresados se habían sentido durante las pruebas. Los resultados demostraron que, tanto a nivel psicológico como a nivel biológico, los participantes del primer grupo -que habían practicado meditación durante los tres días previos- registraron niveles de estrés inferiores a los de los participantes del segundo grupo. Dentro de la misma línea, un estudio realizado por el Centro de Investigación y Educación para la Compasión y el Altruismo de la Universidad de Standford (Stanford’s Center for Compassion and Altruism Research and Education) descubrió que la práctica de la meditación compasiva puede reducir significativamente el nivel de distracción mental de quienes la practican, a la vez que fomenta un aumento de las actitudes de cariño, cuidado y benevolencia. La técnica de meditación compasiva consiste en focalizar la atención en pensamientos de benevolencia hacia otros y hacia uno mismo. Es una forma de meditación en la que se guía al practicante para que focalice su atención en el reconocimiento de la existencia del sufrimiento, y en el deseo de acabar con él. El estudio examinó a 51 adultos durante un programa de meditación compasiva secular desarrollado por la Universidad de Stanford, que consiste en nueve clases de dos horas de duración con un instructor certificado. Durante el transcurso del programa, los investigadores realizaron mediciones de los niveles de distracción mental y de las actitudes benévolas hacia ellos mismos y hacia otros. Los resultados fueron evidentes: el neurocirujano James Doty, fundador del Centro de Investigación y Educación para la Compasión y el Altruismo de la Universidad de Stanford y coautor de la investigación, señala que este es el primer estudio que demuestra que el entrenamiento formal en meditación compasiva reduce los niveles de distracción mental de los practicantes, al tiempo que aumenta sus actitudes de cariño, cuidado y compasión hacia otros y hacia sí mismos. El doctor Doty destaca la utilidad de este tipo de prácticas en el ajetreado mundo moderno, lleno de constantes distracciones, en el cual las personas se sienten frecuentemente agobiadas por las numerosas tareas que deben atender. Algunos científicos cuestionan la metodología de las investigaciones vinculadas a la meditación, argumentando el hecho de que, en la mayor parte de los experimentos, no se ha contemplado la influencia de un eventual efecto placebo. Sin embargo, un estudio recientemente publicado en Biological Psychiatry (Biología Psiquiátrica), que incluyó la observación de un grupo de control al que se le sometió a un falso entrenamiento de meditación a modo de placebo, determinó por primera vez que, si bien el placebo (una falsa práctica de meditación, que consistió básicamente en que los participantes se relajaran y se distrajeran de situaciones que les causaban estrés) tuvo el efecto de disminuir la percepción de estrés de los participantes, solo la verdadera práctica meditativa tuvo profundos efectos en la estructura y actividad cerebral de los practicantes, incrementando de este modo su salud. Existe un cuerpo significativo y creciente de investigaciones científicas cuyos resultados han demostrado que la práctica de la meditación tiene numerosos beneficios. Por tanto, es lógico suponer que seguirá tomando fuerza en el mundo entero y, quizás, en un futuro próximo pueda ser una herramienta fundamental para construir sociedades más saludables, creativas y pacíficas. (I)

Esta noticia ha sido publicada originalmente por Diario EL TELÉGRAFO bajo la siguiente dirección: http://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/buen-vivir/37/investigaciones-cientificas-demuestran-que-la-meditacion-tiene-numerosos-beneficios
Si va a hacer uso de la misma, por favor, cite nuestra fuente y coloque un enlace hacia la nota original. www.eltelegrafo.com.ec
Redacción Actualidad La meditación es una práctica que se ha extendido en Occidente. Son cada vez más las personas que encuentran, en este tipo de prácticas, un método efectivo para aliviar malestares psicológicos o para aumentar su bienestar mental y físico. Desde el siglo pasado son muchos los famosos, líderes, deportistas de alto rendimiento y empresarios que han declarado encontrar en la práctica de la meditación una fuente de paz y creatividad insospechadas. En décadas recientes la ciencia ha demostrado que esta práctica, lejos de ser un asunto esotérico -propio de personalidades excéntricas- o una simple moda, es una forma de entrenamiento mental que conlleva numerosos beneficios, tanto para el cuerpo y el cerebro, como para el aspecto psicológico de quienes la practican. Existen numerosos estudios que han demostrado, por ejemplo, que la práctica de la meditación mindfullness -o meditación de la atención plena- es beneficiosa para la salud mental y física. Ahora bien, muchos de estos estudios basan sus conclusiones en experimentos en los que los participantes se someten a programas largos, de varias semanas de entrenamiento y práctica. Sin embargo, una reciente investigación realizada por la Universidad Carnegie Mellon en Estados Unidos ha demostrado que en pocos días y con tan solo algunos minutos de práctica diaria -25 minutos diarios durante tres días-, los practicantes neófitos logran reducir de forma significativa sus niveles de estrés. El estudio, publicado por la revista especializada Psychoneuroendocrinology (cuya traducción al castellano es ‘psiconeuroendocrinología’), observó el efecto que tiene la práctica de la meditación mindfullness en personas bajo situaciones de estrés. Para llevar a cabo la investigación, un equipo de investigadores, liderado por el profesor J. David Creswell, tomó como muestra a 66 personas saludables de entre 18 y 30 años para realizar el experimento durante tres días. Los participantes fueron divididos en dos grupos. El primer grupo participó durante esos tres días en un breve programa de entrenamiento en meditación mindfullness. El segundo grupo recibió un entrenamiento, equivalente en tiempo, pero en este caso abocado fundamentalmente a desarrollar la capacidad analítica de los participantes. Al culminar sus respectivos entrenamientos, cada uno de los participantes de ambos grupos fue sometido a estresantes pruebas de matemáticas y oratoria. Inmediatamente después de las pruebas se midieron sus niveles de cortisol (hormona del estrés) y se les preguntó qué tan estresados se habían sentido durante las pruebas. Los resultados demostraron que, tanto a nivel psicológico como a nivel biológico, los participantes del primer grupo -que habían practicado meditación durante los tres días previos- registraron niveles de estrés inferiores a los de los participantes del segundo grupo. Dentro de la misma línea, un estudio realizado por el Centro de Investigación y Educación para la Compasión y el Altruismo de la Universidad de Standford (Stanford’s Center for Compassion and Altruism Research and Education) descubrió que la práctica de la meditación compasiva puede reducir significativamente el nivel de distracción mental de quienes la practican, a la vez que fomenta un aumento de las actitudes de cariño, cuidado y benevolencia. La técnica de meditación compasiva consiste en focalizar la atención en pensamientos de benevolencia hacia otros y hacia uno mismo. Es una forma de meditación en la que se guía al practicante para que focalice su atención en el reconocimiento de la existencia del sufrimiento, y en el deseo de acabar con él. El estudio examinó a 51 adultos durante un programa de meditación compasiva secular desarrollado por la Universidad de Stanford, que consiste en nueve clases de dos horas de duración con un instructor certificado. Durante el transcurso del programa, los investigadores realizaron mediciones de los niveles de distracción mental y de las actitudes benévolas hacia ellos mismos y hacia otros. Los resultados fueron evidentes: el neurocirujano James Doty, fundador del Centro de Investigación y Educación para la Compasión y el Altruismo de la Universidad de Stanford y coautor de la investigación, señala que este es el primer estudio que demuestra que el entrenamiento formal en meditación compasiva reduce los niveles de distracción mental de los practicantes, al tiempo que aumenta sus actitudes de cariño, cuidado y compasión hacia otros y hacia sí mismos. El doctor Doty destaca la utilidad de este tipo de prácticas en el ajetreado mundo moderno, lleno de constantes distracciones, en el cual las personas se sienten frecuentemente agobiadas por las numerosas tareas que deben atender. Algunos científicos cuestionan la metodología de las investigaciones vinculadas a la meditación, argumentando el hecho de que, en la mayor parte de los experimentos, no se ha contemplado la influencia de un eventual efecto placebo. Sin embargo, un estudio recientemente publicado en Biological Psychiatry (Biología Psiquiátrica), que incluyó la observación de un grupo de control al que se le sometió a un falso entrenamiento de meditación a modo de placebo, determinó por primera vez que, si bien el placebo (una falsa práctica de meditación, que consistió básicamente en que los participantes se relajaran y se distrajeran de situaciones que les causaban estrés) tuvo el efecto de disminuir la percepción de estrés de los participantes, solo la verdadera práctica meditativa tuvo profundos efectos en la estructura y actividad cerebral de los practicantes, incrementando de este modo su salud. Existe un cuerpo significativo y creciente de investigaciones científicas cuyos resultados han demostrado que la práctica de la meditación tiene numerosos beneficios. Por tanto, es lógico suponer que seguirá tomando fuerza en el mundo entero y, quizás, en un futuro próximo pueda ser una herramienta fundamental para construir sociedades más saludables, creativas y pacíficas. (I)

Esta noticia ha sido publicada originalmente por Diario EL TELÉGRAFO bajo la siguiente dirección: http://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/buen-vivir/37/investigaciones-cientificas-demuestran-que-la-meditacion-tiene-numerosos-beneficios
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Redacción Actualidad La meditación es una práctica que se ha extendido en Occidente. Son cada vez más las personas que encuentran, en este tipo de prácticas, un método efectivo para aliviar malestares psicológicos o para aumentar su bienestar mental y físico. Desde el siglo pasado son muchos los famosos, líderes, deportistas de alto rendimiento y empresarios que han declarado encontrar en la práctica de la meditación una fuente de paz y creatividad insospechadas. En décadas recientes la ciencia ha demostrado que esta práctica, lejos de ser un asunto esotérico -propio de personalidades excéntricas- o una simple moda, es una forma de entrenamiento mental que conlleva numerosos beneficios, tanto para el cuerpo y el cerebro, como para el aspecto psicológico de quienes la practican. Existen numerosos estudios que han demostrado, por ejemplo, que la práctica de la meditación mindfullness -o meditación de la atención plena- es beneficiosa para la salud mental y física. Ahora bien, muchos de estos estudios basan sus conclusiones en experimentos en los que los participantes se someten a programas largos, de varias semanas de entrenamiento y práctica. Sin embargo, una reciente investigación realizada por la Universidad Carnegie Mellon en Estados Unidos ha demostrado que en pocos días y con tan solo algunos minutos de práctica diaria -25 minutos diarios durante tres días-, los practicantes neófitos logran reducir de forma significativa sus niveles de estrés. El estudio, publicado por la revista especializada Psychoneuroendocrinology (cuya traducción al castellano es ‘psiconeuroendocrinología’), observó el efecto que tiene la práctica de la meditación mindfullness en personas bajo situaciones de estrés. Para llevar a cabo la investigación, un equipo de investigadores, liderado por el profesor J. David Creswell, tomó como muestra a 66 personas saludables de entre 18 y 30 años para realizar el experimento durante tres días. Los participantes fueron divididos en dos grupos. El primer grupo participó durante esos tres días en un breve programa de entrenamiento en meditación mindfullness. El segundo grupo recibió un entrenamiento, equivalente en tiempo, pero en este caso abocado fundamentalmente a desarrollar la capacidad analítica de los participantes. Al culminar sus respectivos entrenamientos, cada uno de los participantes de ambos grupos fue sometido a estresantes pruebas de matemáticas y oratoria. Inmediatamente después de las pruebas se midieron sus niveles de cortisol (hormona del estrés) y se les preguntó qué tan estresados se habían sentido durante las pruebas. Los resultados demostraron que, tanto a nivel psicológico como a nivel biológico, los participantes del primer grupo -que habían practicado meditación durante los tres días previos- registraron niveles de estrés inferiores a los de los participantes del segundo grupo. Dentro de la misma línea, un estudio realizado por el Centro de Investigación y Educación para la Compasión y el Altruismo de la Universidad de Standford (Stanford’s Center for Compassion and Altruism Research and Education) descubrió que la práctica de la meditación compasiva puede reducir significativamente el nivel de distracción mental de quienes la practican, a la vez que fomenta un aumento de las actitudes de cariño, cuidado y benevolencia. La técnica de meditación compasiva consiste en focalizar la atención en pensamientos de benevolencia hacia otros y hacia uno mismo. Es una forma de meditación en la que se guía al practicante para que focalice su atención en el reconocimiento de la existencia del sufrimiento, y en el deseo de acabar con él. El estudio examinó a 51 adultos durante un programa de meditación compasiva secular desarrollado por la Universidad de Stanford, que consiste en nueve clases de dos horas de duración con un instructor certificado. Durante el transcurso del programa, los investigadores realizaron mediciones de los niveles de distracción mental y de las actitudes benévolas hacia ellos mismos y hacia otros. Los resultados fueron evidentes: el neurocirujano James Doty, fundador del Centro de Investigación y Educación para la Compasión y el Altruismo de la Universidad de Stanford y coautor de la investigación, señala que este es el primer estudio que demuestra que el entrenamiento formal en meditación compasiva reduce los niveles de distracción mental de los practicantes, al tiempo que aumenta sus actitudes de cariño, cuidado y compasión hacia otros y hacia sí mismos. El doctor Doty destaca la utilidad de este tipo de prácticas en el ajetreado mundo moderno, lleno de constantes distracciones, en el cual las personas se sienten frecuentemente agobiadas por las numerosas tareas que deben atender. Algunos científicos cuestionan la metodología de las investigaciones vinculadas a la meditación, argumentando el hecho de que, en la mayor parte de los experimentos, no se ha contemplado la influencia de un eventual efecto placebo. Sin embargo, un estudio recientemente publicado en Biological Psychiatry (Biología Psiquiátrica), que incluyó la observación de un grupo de control al que se le sometió a un falso entrenamiento de meditación a modo de placebo, determinó por primera vez que, si bien el placebo (una falsa práctica de meditación, que consistió básicamente en que los participantes se relajaran y se distrajeran de situaciones que les causaban estrés) tuvo el efecto de disminuir la percepción de estrés de los participantes, solo la verdadera práctica meditativa tuvo profundos efectos en la estructura y actividad cerebral de los practicantes, incrementando de este modo su salud. Existe un cuerpo significativo y creciente de investigaciones científicas cuyos resultados han demostrado que la práctica de la meditación tiene numerosos beneficios. Por tanto, es lógico suponer que seguirá tomando fuerza en el mundo entero y, quizás, en un futuro próximo pueda ser una herramienta fundamental para construir sociedades más saludables, creativas y pacíficas. (I)

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